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Eduquemos con el ejemplo

Publicado en Niños - diciembre 2012

El cariño de los padres hacia los hijos se supone, no se pone nunca en duda, pero los adultos no tenemos el mismo sentimiento con respecto a nuestro hijos, a veces pensamos que si les damos todo aquello que nos piden, nos querran más.El cariño de los padres hacia los hijos se presupone, no se pone nunca en duda, pero los adultos no tenemos el mismo sentimiento con respecto a nuestros hijos, a veces pensamos que si les damos todo aquello que nos piden, nos querrán más. Esta situación se da en muchas circunstancias, pero principalmente cuendo los padres se separan y el tiempo de disfrutar, cuidar y educar está repartido, esta situaciónse hace más visible.

Cuando lo pequeños han comprendido que la separación de sus padres es irreversible, aceptan la situación y se adptan a ella, los adultos no debemos, ni podemos competir por el afecto de nuestros hijos,teniendo comportamientos y enviado mensajes inadecuados, que los menores, pueden interpretar de una manera equivocada, poniendoles en la situación de elegir y en muchas ocasiones de decir a cada progenitor, lo que desea escuchar.

Los padres entran en una pelea “Yo no pongo normas” tu si, “Yo le hago regalos”tu no, “Mira que sucio te trea mama”,cuendo por trabajo uno de los padres no puede atenderlo en ocasiones se queda con alguien de la familia, en vez de que lo cuide el padre que puede……. Las medidas judiciales no son un corsé que hay que complir al pie de la letra, debería ser una guía que puede flexibilizarse de acuerdo con les necesidades dle niñ@.

Para el buen desarrrollo evolutivo de los menores es imprescindible que adquieran una imegen positiva de ambos padres y aquí los adultos tenemos mucho que hacer.

Los hijos no son de nuestra propiadad, los hemos traído a este mundo para ayudarles a crecer y hacerles seres independientes, para ellos es necesario, vivan su padres juntos o no, que ambos tengan el mismo estilo educativ, se pongan de acuerdo en asuntos importantes, no hagan comentarios impropios delante de los pequeños. Los asuntos de adultos deben resolverlos los adultos, los hijos no deben, ni pueden, ser un objeto con el que intentamos vengarnos del otro, nos hacemos daño nosotros, pero haremos daño a los pequeños, por eso reflexionemos e intentemos hacer aquello que es mejor para nuestros hijos.